Aunque el refranero es tramposo y tiene frases para una cosa y su contraria, el que utilizo en el título viene al pelo. Espero que al final de estas líneas también lo consideren así. Les recomiendo que entren en estas tres direcciones de internet (y por este orden, a ser posible):
http://www.puntoradio.com/programas/trilla.html
http://agrodebates.blogspot.com/
http://fundacion-antama.org/que-es-antama/
Si vencen la pereza y dan el primer "click", verán información del programa especializado en agroalimentación de la cadena Punto Radio; el segundo les llevará a la página personal del director y presentador de ese programa; con el tercero, por último, verán la web de una fundación dedicada a la promoción de los transgénicos en la agricultura, cuyo gerente es... ¿lo adivinan?
¿Se puede estar en misa y repicando? Y suponiendo que se pueda, ¿es ético no informar claramente al público de las servidumbres profesionales? Porque, como comprobarán, en su página personal este presunto informador no dice que es el gerente de una fundación pro-transgénicos, sino que resuelve la situación con la siguiente frase: \"compatibiliza su trabajo periodístico con la labor de consultoría agroalimentaria y ambiental\". No miente, desde luego, pero tampoco dice toda la verdad.
Por pura casualidad, en esta página personal publica un artículo titulado "Transgénicos sí, pero sin molestar".
La prensa agraria es un rincón olvidado de la profesión en el que la mayoría de los informadores son ingenieros agrónomos y no periodistas. Sin entrar a valorar este fenómeno, creo oportuno pedir que sea cual sea la formación académica, el derecho a la información merece que se respeten unas mínimas reglas del juego.